martes, 31 de julio de 2018

José María Alvear Abaurrea, jefe tradicionalista de Córdoba, por Manuel Fal Conde

Reproducimos hoy, en el aniversario de la heroica muerte en combate de nuestro jefe provincial, D. José María Alvear Abaurrea —a quien ya dedicamos una reseña biográfica en una entrada de blog anterior— un interesantísimo artículo de D. Manuel Fal Conde publicado en El Pensamiento Navarro en 1969.


DE LAS TIERRAS DEL SUR (I)

José María Alvear Abaurrea, el Jefe de Córdoba

Con bandera rojigualda en diciembre del 31.– Una bofetada sonora.– 20.000 entradas para un mitin provocaron su suspensión.– Y dijo Guerrita: «La República es una esaborición».

Escribe Manuel FAL CONDE


Don Manuel Fal Conde cumple lo prometido. Iniciamos hoy una serie de artículos históricos sobre la brava presencia del Carlismo andaluz en aquel berenjenal hirsuto y malencarado de la II República.

No se trata de ensayos doctrinales, sino de rememoraciones anecdóticas, perfiles biográficos y narraciones a la de Dios ampare, con ángel y “kozkor”. (Para los lectores andaluces, digamos que “kozkor” es lo que tienen cuantos tienen lo que hay que tener).

Don Manuel había programado una publicación distanciada, semana a semana, pero nos va a perdonar si en este punto no seguimos su consejo. Y ello, por dos razones: porque acabamos de leer los trabajos y no somos capaces de hacer esperar a los lectores, y porque el domingo celebran nuestros jóvenes su día anual. Don Manuel, que siempre fue joven y amigo de los jóvenes, va a comprenderlo. Estamos seguros.

Si de paso logramos una “propinilla”, mejor que mejor…


* * *


José María de Alvear y Abaurrea (1900-1936)
El advenimiento de la República –aborto del 14 de abril– fue recibido en Andalucía con apretado ceño. No iban a faltar, claro está, elementos conservadores, medrosos, transaccionistas –residuos de la Monarquía liberal– que se aprestaran a su reconocimiento, colaboración, adhesionismo… el afeitado de los cuernos socialistas del marrajo. Pero la quema de los conventos había sido un clarín que invitara a los mozos “al toro por los cuernos”.

Al sano pueblo no persuadieron las farisaicas prédicas del acatamiento, vías legales y mal menor. Y desde los grupos guardianes de los conventos hasta la aparición de los requetés uniformados, instruidos y en pie de resistencia activa en Quintillo, va un proceso instructivo y formador, cuyo mérito pertenece a un grupo de jóvenes que bien pronto el Rey Alfonso Carlos –el anciano venerable entusiasta admirador de la juventud carlista– había de distinguir y enaltecer.

Doble es la vertiente de este renacer carlista andaluz: la instrucción doctrinal en lo que va consiguiendo en prensa y círculos de estudio, y la cohesión de voluntades, temperamentos y caracteres en una verdadera milicia.

Desde los primeros días de esta propaganda y defensa contábamos con José María de Alvear y Abaurrea, primogénito del insigne patriarca del Carlismo andaluz, el nobilísimo Conde de la Cortina. Trasunto en ideales, virtudes, justicia y caridad inmensas con sus trabajadores y con los pobres de la amadísima Montilla, había constituido, aún joven, una familia, bien pronto supernumerosa y siempre noble y digna.

Como había sido de generosa y abnegada su vida de ideales, fue su inmolación en la muerte. En empresa extremadamente audaz, a la que él concurrió solamente por sentido altísimo y heroico de la caballerosidad, un gesto estupendo de valor y dignidad, le ocasionó la muerte. Los días 31 de julio, en memoria de aquél del 1936 en Navalperal de Pinares, tendrán siempre para nosotros enlutado crespón.


SUSPENSIONES… Y 20.000 ENTRADAS

Desde primeros de diciembre de 1931 en que empezaron nuestros mítines con Lamamié de Clairac, hasta el aniversario de “La Niña”, a cuya época nos vamos a referir, Andalucía Occidental, que constituía una región carlista –y sin mengua de lo que por su lado también movía la Oriental–, hizo oír la voz de la Tradición en las cuatro capitales y en todos los pueblos importantes.

“El Siglo Futuro” informaba del verdadero alarde de organización que significó el que el mitin magno anunciado –y de antemano presagiado con el éxito– para la plaza de toros de Sevilla, como final de la campaña de dos semanas de propaganda simultánea de las cuatro provincias, suspendido, no hay que decir que arbitrariamente, por el gobernador, fuera en tres fechas trasladado a la plaza de toros de Córdoba.

Jefe provincial, José María Alvear; local, Javier Larru; colaborador destacado, José María García Verde.

Cuando la noche anterior de ese domingo 3 de abril de 1932 el otro poncio suspendió el mitin –detrás de cortinas siempre el Ministerio de la Gobernación– había distribuidas más de 20.000 entradas como informaba el mismo “Siglo Futuro”.

Se pudo suspender el tren especial contratado desde Sevilla pero no el vagón especial reservado en el exprés de Madrid, los autobuses y vagones del rápido Cádiz-Madrid tomados desde Jerez y Cádiz.


AQUELLA BOFETADA…

Aquella mañana, pese al tiempo desapacible, Córdoba bullía en fuego carlista: De la campiña, de la sierra, llegaban autobuses sin cesar que paraban ante la plaza de toros. De Madrid había llegado la expedición del exprés que, como la de autobuses, organizara el inolvidable Aurelio González de Gregorio. Ortiz Estrada había de informar en una buena crónica en la que denunciaba las insolencias de mozalbetes y gente republicano-socialista durante el trayecto.

El tembloroso gobernador cerró el Círculo Tradicionalista de calle Gondomar por presión de los diputados ácratas Bruno Alonso y Margarita Nelken, que la tarde del sábado dieron una conferencia a las paredes y sillas de un pequeño salón.

La multitud aglomerada en los alrededores de la plaza se dirigió, ordenadamente, hacia la estación del ferrocarril, próxima la llegada del rápido de Sevilla que, en sustitución del tren especial, transportaba a sevillanos, gaditanos y jerezanos insumisos a la suspensión.

El andén, las entrevías y la plaza exterior estaban atestados.

Por entre la multitud se filtraron los diputados socialistas y el grupo de sus admiradores, pues que aquéllos marchaban en ese tren a Madrid. La llegada del convoy, con tantas ventanillas llenas de carlistas, provocó los primeros vivas. Aquellos “Viva España” que tanto irritaban a los gobernantes del paraíso republicano. (Años después habíamos de volver a padecer el rebrote de esa misma malquerencia al inveterado vítor).

Bruno Alonso, ya en la plataforma del vagón, sacó la pistola. La Nelken, más “caballerosa”, se la sujetó para que no disparara y le arrastró hacia dentro del vagón. Pero un diputado republicano cordobés, cuyo nombre no tengo ganas de recordar, lanzó un viva la República que de parte del público que abarrotaba los andenes causó cien vivas a España y al Rey, y de parte de nuestro José María Alvear –corpulento, fuerte, intrépido– mereció en la carota del estúpido provocador, tan soberbia bofetada que le derribó bajo el andén, entre vías.

¡Cuántas humoradas, cuántas gratas exaltaciones, mereció los años siguientes, en especial en la cárcel los días que pasamos juntos, aquella sonora, contundente, solemne bofetada!


CON BANDERA ROJIGUALDA

En medio de los enardecedores gritos de nuestro trilema, un joven –¿de Madrid? ¿de Jerez?– que no he podido identificar, enarboló airosamente una gran bandera española, la gloriosa roja y gualda que habían proscrito como símbolo monárquico.

Con su presidencia se organizó la manifestación hacia el paseo del Gran Capitán, en el que en el Hotel Simón se hospedaban nuestros diputados y oradores.

Córdoba recibió la manifestación con aclamaciones de todo el vecindario. Desde los balcones rebosantes se contestaban nuestros vivas, y en algunos aparecieron colgaduras bicolor.

Sobre la manifestación, volaron dos avionetas que tampoco habían recibido noticia de la suspensión del mitin y venían a honrarlo volando sobre la plaza de toros. Al poco, en su discurso, Jaime Chicharro haría una cálida alabanza de los hermanos Ansaldo, que eran los dos pilotos de las avionetas, en una de las que venía el sin igual Manolo González Quevedo, organizador de ese gesto maravilloso.

Don Francisco Contreras, de Jerez, había de decir que era la primera vez que, bajo la República, se ostentaba en público la gloriosa bandera de nuestra Patria.


LA FRASE DE “GUERRITA”

Aquellos magníficos organizadores habían preparado tres banquetes en distintos hoteles para la salida del frustrado mitin. Éstos se celebraron, corriéndose la consigna de que a la terminación se acudiera al Regina a los discursos o brindis.

Hablaron Rodezno, Martín de Asúa, Chicharro, Lamamié de Clairac y Esteban Bilbao. Durante su discurso, un comisario de Policía le interrumpió comunicando la suspensión gubernativa y la detención de los oradores y organizadores.

Quedamos detenidos los oradores –callando los diputados, Rodezno y Lamamié, su inmunidad–, Alvear y yo.

Estábamos en un despacho del Gobierno Civil. Por la calle circulaban grupos y grupos, y se daban palos a granel con los de la Casa del Pueblo, que no habían cesado de provocar a nuestros amigos que, bien hacían turismo en la ciudad, bien con los cordobeses pedían nuestra libertad.

A media tarde recibimos una visita sensacional. El califa de la torería de todos los tiempos, que ya sabíamos tenía entrada preferente para el mitin, Rafael Guerra “Guerrita”. Capa parda con ricos broches, camisa de pechera rizada, sombrero cordobés negro y sus eternas patillas.

La conversación, los comentarios transcurrían sobre el abuso de autoridad habido. El Guerra era de pocas palabras. Menos allí, entre personas para él desconocidas. Por fin, en un silencio de todos, el maestro abrió su boca:

“La verdad es, pronunció, que la República es una esaborición”.


TRES RETOS

El recibimiento a la República en Andalucía quedó cifrado antes de su primer aniversario con estos tres vigorosos vetos:

La solemne bofetada por un noble caballero.

La ostensión de la bandera nacional por un requeté anónimo.

Y la condenación inapelable del rey de la torería, maldición fulminante del “ánge” andaluz: ¡¡esaboría!!


Fuente: El Pensamiento Navarro, 18 de Diciembre de 1969, página 8.

viernes, 25 de mayo de 2018

Se celebró en Córdoba una reunión organizativa de la Comunión Tradicionalista

El pasado sábado 19 de mayo de 2018, vigilia de Pentecostés, tuvo lugar en Córdoba una importante reunión organizativa de la Comunión Tradicionalista para la llamada zona sur-oeste, que contó con la asistencia de D. José Miguel Gambra, nuestro abnegado Jefe Delegado; D. Miguel Ayuso, director de la revista Verbo; D.ª Mónica Caruncho, responsable del rastrillo carlista; D. Manuel Molinero, Delegado Nacional de Juventudes Tradicionalistas; y Rodrigo Bueno, delegado de la Comunión en la zona sur-oeste. Acompañaban además a los anfitriones del Círculo Tradicionalista de Córdoba, numerosos correligionarios nuestros venidos de Sevilla, Jaén, Granada, Málaga y Almería, en representación de los círculos y juntas tradicionalistas leales a S. A. R. Don Sixto Enrique que se han ido formando ya en la mayoría de las capitales de provincia del sur peninsular.

Tras la Santa Misa celebrada según el rito romano tradicional, los congregados procedimos a almorzar muy cerca de la Catedral. Durante la reunión, el profesor Gambra pronunció una acertada e instructiva plática, en la que animó a todos a combatir sin desfallecer por el reinado social de Jesucristo en nuestra Patria, permaneciendo leales a nuestra Santa Causa y con fidelidad total al pensamiento tradicionalista. En ambiente de auténtica camaradería, tuvimos ocasión de intercambiar opiniones y sugerencias. Se planearon asimismo actividades para una propaganda eficaz que redunde en un mayor número de defensores de la bandera de Dios, la Patria y el Rey, y se habló de la Candidatura Tradicionalista (CTRAD) como instrumento legal para la lucha política, cuyos simpatizantes podrán adquirir en breve un carné de agradable diseño que incorpora un hermoso detente (para hacerse simpatizante de la CTRAD, haga clic en el siguiente enlace).

Dios quiera premiar nuestros esfuerzos de organización y nos permita salvar —como tantas veces han hecho los carlistas en el pasado— a nuestra maltrecha y amadísima España.










lunes, 21 de mayo de 2018

D. Aureliano González Francés (1844-1889)

Tal día como hoy, 21 de mayo, en el año 1889 fallecía a los 44 años de edad el destacado carlista afincado en Córdoba D. Aureliano González Francés. Había participado en la tercera guerra carlista en las filas de Don Carlos VII, rey legítimo de España, a quien antes defendió con la pluma como redactor del diario carlista cordobés «El Mediodía», fundado tras la Revolución de 1868.

D. Aureliano González Francés fue abogado y notario de los ilustres colegios de Córdoba y Sevilla y cristiano de elevadas virtudes. Escribió varias obras, entre las que se destaca la titulada «Aparición de la Santísima Virgen de la Fuensanta en Córdoba; leyenda histórica» (Córdoba, 1888).

Su nieto, el coronel y correspondiente de la Real Academia de la Historia D. Rafael Fernández González (†1990), realizó la reseña biográfica que reproducimos a continuación.


Don Aureliano González Francés. 1844-1889 

Por Rafael FERNANDEZ GONZALEZ

Retrato al óleo de D. Aureliano González Francés,
realizado el año 1.889 por el profesor de la Escuela
de Bellas Artes de Córdoba D. José Serrano.
Colección A. Fernández González.
Don Aureliano González Francés nació en Cuenca el 16 de junio de 1.844 y fue el hermano segundogénito del notable e ilustre Magistral de Córdoba don Manuel González Francés.

Desde sus primeros años dio claras muestras de una inteligencia precoz y vasta, tanto en las clases de primera enseñanza como en el Seminario Conciliar de aquel Obispado, donde con notas sobresalientes y repetidos premios de mérito realizó los estudios de la carrera de Derecho Civil y Canónico, que continuó en Córdoba, donde su hermano Manuel acababa de ganar en brillantes oposiciones la Canonjía Magistral.

Por aquel entonces comenzaba a fraguarse la insurrección carlista, y el pretendiente don Carlos de Borbón designa al Brigadier don Manuel López y Caracuel Comandante General de la Provincia de Córdoba, quien seguidamente funda un periódico diario que con el título de El Mediodía aparece su primer número el año 1.869, y entre los cuatro redactores del mismo figuraba el aún estudiante don Aureliano, que a su vez ejercía la Vicepresidencia de la Junta Católico Monárquica del Sagrario de Córdoba.

El 21 de junio de 1.871 y por unanimidad de votos en la Universidad de Sevilla, obtuvo el grado de Licenciado en Derecho Civil y Canónico, e inmediatamente el Brigadier Caracuel le nombra vocal y secretario de la junta Provincial Secreta de Guerra en Córdoba, comenzando el ejercicio de su carrera como abogado defensor de todos los carlistas presos por su ideas políticas, siendo a su vez Abogado Consultor de las Juntas de Coalición Carlista en las elecciones.

Comenzada la Guerra Carlista, marcha en unión de su hermano don Manuel a Navarra, y el 6 de noviembre de 1.873 dispone el General Elio que se incorpore a Irache, donde ayudó al socorro de los heridos de Montejurra hasta el 17, en que recibió el nombramiento de redactor del periódico El Cuartel Real y cronista de guerra del mismo con la categoría de Oficial del Ejército Real, marchando el día 18 a Vizcaya para incorporarse a la Comandancia General, donde permanece hasta la toma de Bilbao.

El 28 de enero de 1.874 le destinan a la Comandancia General de Castilla la Vieja, encontrándose en los combates de 24 y 25 de febrero, 25, 26 y 27 de marzo en los campos de Somorrostro, 28 de abril en el alto de las Muñecas y 25, 26 y 27 de junio en los campos de Abarzuza, siendo corresponsal de la Real Junta de Castilla la Vieja desde el 4 de mayo en la División de Batallones Castellanos, por cuyo motivo escribió varios artículos con el nombre de «Glorias de Castilla».

Por Real Orden de 9 de julio de 1.874 recibe el nombramiento de Asesor interino de la Comandancia General en la Provincia de Santander, incorporándose a la misma en Santa Cruz de Campero; el 23 marcha con la División de Cantabria en dirección de Peñaranda, ocupando en la noche de este día la cadena del alto del Puerto de Herrera, y así evitar el paso a las fuerzas enemigas que marchaban en socorro de la villa de La Guardia que fue tomada en una acción de sorpresa por la División de Alava.

El 22 de agosto y por Real Orden le nombran Asesor de la Comandancia General de Navarra y Consejo Militar de aquella provincia, con el empleo de Fiscal de Guerra de 2.ª clase (asimilado a Comandante). Este cargo lo desempeña de una manera digna de elogio, siendo de admirar los excelentes resultados de sus acertados trabajos; incansable en ellos, se ocupa noche y día en pro de la pronta y recta administración de justicia, redoblando el celo cuando la naturaleza de las causas así lo exigía. Fue tan inclinado a la clemencia como firme y sereno cuando fuese necesario imponer un merecido castigo, así como el alma del Tribunal por su competencia y rectitud de criterio. Siempre estuvo dispuesto a informar con esa rectitud de conciencia a las numerosas consultas del Presidente y de los cuatro Fiscales. Intervino en ciento dieciocho causas ultimadas hasta su archivo, y en cincuenta y siete en tramitación. Asimismo practicó informes en las Prisiones Militares de Estella y dictaminó sobre cincuenta detenidos, dando por resultado la libertad de muchos inocentes. En los momentos de peligro siempre se ofreció incondicionalmente al Jefe para realizar cualquier misión que le fuera encomendada.

Por Real Orden de 7 de octubre de 1.875 recibe el nombramiento de secretario particular del Secretario de Estado y del Despacho de Guerra, y por otra Real Orden de 5 de noviembre en atención a sus méritos y servicios le conceden la Cruz de Segunda Clase del Mérito Militar, a la que sigue otra del día once concediéndole la Medalla de Montejurra y la de las acciones de Somorrostro y Bilbao.

Por Real Orden de 23 de diciembre de 1.875 se le nombra Abogado Fiscal del Juzgado de la Real Casa, sin perjuicio del destino que viene desempeñando.

En atención a sus méritos y por Real Orden de 27 de febrero de 1.876 es ascendido a Fiscal de Guerra de Primera Clase del Cuerpo Jurídico Militar (Teniente Coronel), nombrándole Auditor de Guerra de Segunda Clase del referido Cuerpo.

Terminada la Campaña, el 8 de marzo de 1.876 pasa como exiliado a Francia, fijando su residencia en Bayona. El 19 de junio regresa a Córdoba por haberse acogido al indulto general.

En el mes de diciembre de este mismo año de 1.876 se traslada a Sevilla para tomar parte en las oposiciones a Notarías vacantes en el distrito territorial, realizando tan brillantes ejercicios que mereció la felicitación, no sólo de los numerosos asistentes a aquel acto, sino también de los jueces del tribunal calificador; y como premio a tan lucida oposición, se le concede la plaza de la Notaría vacante en Chiclana de la Frontera en la provincia de Cádiz.

El 28 de enero de 1.878 contrae matrimonio en Córdoba con D.ª Purificación Soriano Barragán, dama de noble familia de Alanís y hermana del ilustre párroco de Santiago don Antonio.

Durante su permanencia en Chiclana no tuvo más deseo que el de dar expansión a los nobles sentimientos de su alma grande, despreciando la acumulación de riquezas que le asegurasen un porvenir social y económico halagüeño, y por eso dedicóse con singular esmero al amparo del pobre, de la viuda y del desvalido, tanto en los tribunales de Justicia como en los negocios contencioso-administrativos, hasta el punto envidiable de conquistar el honroso sobrenombre de «padre de los pobres».

Hallábase a la sazón residiendo en Chiclana, como Obispo dimisionario de la diócesis de Cádiz, el virtuoso y dignísimo señor don Fray Félix María de Arriete, y un día, sin previa noticia y de improviso, presentóse en la casa de don Aureliano, preguntando por el «padre de los pobres», a quien deseaba conocer y estrechar entre sus brazos, como efectivamente lo hizo, con frases de modestia y gratitud por parte de don Aureliano.

Posesionado de aquella diócesis poco después el Ilustrísimo Sr. Catalá, repitióse la misma escena, con motivo de la primera y única visita pastoral que dicho Prelado realizó a los pueblos de su Obispado.

El 24 de octubre de 1.883 y por concurso de traslado toma posesión en Córdoba de la Notaría que con el Oficio 34 había desempeñado don Manuel Barranco, donde alcanzó grandes triunfos forenses en el ejercicio de la Abogacía, que compatibilizaba con honradez e ilustración con el desempeño de la función notarial.

Entusiasta aficionado de la gaya ciencia desde sus más tiernos años, y niño mimado de las musas, protegido por los dioses del Olimpo, fueron muchas y de gran valía las muestras que dio de su fecundidad como poeta, y sobre todo como poeta lírico admirador de las glorias de la religión y de la patria. Y en sus innumerables composiciones inéditas y en las  improvisaciones sin cuento, distinguióse siempre por la oportunidad en los conceptos, por lo galano de la dicción y la fluidez de la frase, que a la par revelaban la sencillez de sus costumbres, la nobleza del alma y la humildad, integrantes principales de su especial y simpático carácter.

Venciendo muchas dificultades, que oponía siempre su singular y hasta exagerada modestia, consiguieron sus familiares y amigos que diera a la estampa algunas de sus muchas y buenas producciones como «Azzahara», leyenda, honrada con un accésit en el cetamen celebrado por la Juventud Católica el 10 de diciembre de 1.871; «La Batalla de Munda», poesía laureada con mención honorífica en los Juegos Florales de 18 de mayo de 1.872 en Córdoba; su leyenta «Almanzor», premiada con mención honorífica en el certamen celebrado por la Sociedad Económica de Amigos del País de Córdoba en 19 de mayo de 1.883; «Romance imitación del siglo XIII», dedicado a su esposa Pura, que fue premiado con el título de Socio de Mérito y Cruz de Oro por la Academia de Montreal, de Toulouse, en 1.884; y la religiosísima e inspirada Aparición de la milagrosa imagen de la Fuensanta, leyenda histórica, editada en Córdoba en el establecimiento tipográfico La Puritana en 1.888.

¡Coincidencia singular!, la mayor parte de sus composiciones religiosas y literarias fueron escritas o premiadas en el mes de mayo; mes de los poetas, de las flores y de las auras; mes dedicado a María Santísima, que indudablemente quiso premiar los obsequios que le tributó la vida, llevándole también el 21 de mayo de 1.889 a los 44 años de edad, a gozar de Dios en la morada de los ángeles.

martes, 10 de abril de 2018

Hispanofobia y catolicofobia en el laicismo de la Junta de Andalucia

A iniciativa del grupo local del PSOE de Hinojosa del Duque (Córdoba), la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía, ha obligado a retirar de la "Catedral de la Sierra" de la población de los Pedroches, la insignia de la Gran Promesa del Corazón de Jesús presente en su torre. Un PSOE corrupto e hipercapitalista se enfanga en su laicismo totalitario, el mismo PSOE que coloca banderas del "orgullo gay" en los balcones de todos sus ayuntamientos durante su "festividad". Mientras los vecinos han comenzado a  responder recogiendo firmas y colgando banderas nacionales con el Sagrado Corazón en los balcones. El conflicto profundo Tradición-Revolución asoma inquietante sobre las contingencias políticas superficiales de nuestros días. No es una mera anécdota, los católicos deben tomar conciencia real de lo que persigue este sistema que ocupa nuestra Patria. Hace falta una reacción política, que sólo podría liderar el Carlismo.


 Programa de los partidos revolucionarios de todo pelaje 

"Los partidos doctrinarios y radicales de la Revolución no han tenido más que un programa: demoler, desde los cimientos a las bóvedas, todo el edificio que con sublimes y seculares esfuerzos habían ido levantando generaciones católicas y monárquicas sobre un suelo amasado con su sangre; oponer a cada empresa histórica una catástrofe, a cada gloria una ignominia, a cada derecho una licencia, a cada virtud cívica una corrupción, y, finalmente, a la comunidad de creencias, de sentimientos, de instituciones fundamentales, de tradiciones, de recuerdos y de aspiraciones comunes que constituían el espíritu nacional, un solo principio: el de negar ese espíritu, y una sola libertad: la de romper esas unidades y de disolver la Patria. Eliminar los partidos parlamentarios no es cercenar el ser de la Patria; es aliviarla de un peso que la oprime, es remediar a un cautivo y levantar del suelo a una reina desfallecida y humillada."

"No esperéis solución positiva de los problemas vitales que aquejan a nuestra sociedad; el liberalismo no las tiene; no tiene más que un programa negativo: el de vejar y perseguir a la Iglesia. Hay una fortaleza: la Iglesia; hay otra que ha nacido  debajo de ella, y a su sombra, la España tradicional. El liberalismo niega a la Iglesia, niega la España tradicional, punto por punto, y ése es  su programa; no tiene ni ha tenido nunca otro".

Juan Vázquez de Mella


La batalla

"La verdad es que desde el Calvario acá, a pesar de todos los nombres, una sola batalla se riñe en el mundo: la que libran incesantemente el naturalismo pagano, de una parte, y el sobrenaturalismo cristiano de otra".

"El Decálogo es el código de la libertad. No se le puede derogar, ni siquiera en parte, ni en un solo individuo, sin que surja un tirano, armado con una pasión o alimentado con un vicio".

Juan Vázquez de Mella

Irreligión

"En el fondo de toda civilización moderna late la barbarie, porque es barbarie todo lo que sea sublevación contra los principios morales y religiosos".

Juan Vázquez de Mella
La Devoción al Sagrado Corazón y la Cristiandad

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús está vinculada a la construcción de un Orden Natural y Cristiano de la sociedad. Cuando éste se hizo realidad completa en el tiempo y en el espacio, se llamó la Cristiandad. Después, esa palabra, cristiandad, se ha seguido empleando para designar los intentos fragmentarios, muchas veces fallidos, pero siempre al acecho, de reconstruir la Cristiandad grande, por antonomasia. También se suele llamar a ese Orden y a la Cristiandad, con gran aceptación popular, la Contrarrevolución, por su oposición a la Revolución global, también por antonomasia. La Revolución es el proyecto, a veces temporalmente realizado, de un orden social sin o contra Dios.

No es bueno hablar de Contrarrevolución, como tanto se hace, porque es conceder a la Revolución la categoría de punto de referencia, que no merece, y a su oponente, esa Contrarrevolución, un carácter negativo y defensivo que, siendo buenísimo, tiene menos rango que la construcción de un orden Cristiano independiente de toda referencia y con entidad propia.

El Orden natural y Cristiano de la sociedad fue subvertido por la Revolución Francesa. No estaba libre de graves culpas, entre otras, el absolutismo. Pero para su restauración posterior a su derrocamiento se le presenta más purificado y cristiano que cuando era llamado el Antiguo Régimen, el anterior a la Revolución Francesa. Los católicos franceses que se movilizaron militarmente contra la Revolución Francesa adoptaron desde el primer momento la devoción al Sagrado Corazón como forma concreta de su religiosidad. Fue en la guerra de La Vendée donde nació la asociación de la devoción al Sagrado Corazón y la contrarrevolución.

En el siglo XIX las guerras carlistas fueron la reacción de la España católica contra las ideas de la Revolución Francesa y la devoción al Sagrado Corazón fue cultivada intensamente, con mayor notoriedad en el campo carlista. En todos los Círculos Carlistas ha estado siempre entronizada la imagen del Sagrado Corazón. El Glorioso Alzamiento Nacional del 18 de Julio de 1936 se hizo contra la Segunda República, que encarnaba todas las impiedades de la Revolución Francesa. Miles de jóvenes católicos voluntarios llevaron sobre sus uniformes militares unos pequeños trocitos de fieltro con la imagen del Sagrado Corazón estampada y la leyenda,
“Detente, bala, porque el Sagrado

Corazón está conmigo.-Reinaré en España”.

Aquellos “detentes” se hicieron famosos en el mundo entero y su número y ocasión sellan, una vez más, la alianza entre la devoción al Sagrado Corazón y la reconquista de un orden natural y cristiano opuesto a la Revolución.

CONTRAPRUEBA.- En nuestros días ha aparecido una situación que confirma, desde un planteamiento inverso, la tesis de la alianza expuesta. La descristianización que ha sufrido España después del Vaticano II, la apostasía de la Constitución de 1978, y la instauración de la democracia, coinciden palpablemente con un abandono igualmente visible de la devoción al Sagrado Corazón. La Compañía de Jesús, que había recibido el encargo, “munus suavissimum” de fomentar la devoción al Sagrado Corazón, se ha desnaturalizado, ha visto clareadas sus filas, y apenas cultiva ya alguna rutina residual de dicha devoción. ¿Mera coincidencia?.

P. ECHÁNIZ

Siempre P´alante, nº 587, 1 de junio de 2008.

lunes, 12 de marzo de 2018

Odio laicista contra la Tradición en Córdoba

Hallan un cóctel molotov en una ventana de la parroquia de San Miguel de Córdoba

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Se da la circunstancia de que hacía unos días, en la fachada de la iglesia apareció una pintada amenazante en la que se recogía entre otras cosas la frase “vais a arder”. Típica amenaza de los ambientes anarquistas y comunistas, con clara referencia a la quema de Iglesias durante el periodo del Frente Popular durante la república masónica o en las etapas más radicales del liberalismo del siglo XIX. Es una tradición secular de la Revolución quemar Iglesias. 

Recordemos las propuestas de las marcas locales de Podemos en nuestras tierras proponiendo prohibir la Semana Santa y todas las manifestaciones externas de Fe católica, primer paso para la persecución de las internas. El odio ha sido siempre el motor de la actuación de la izquierda española, y su fin la erradicación total de la civilización cristiana, para instaurar sus delirios ideológicos. Tradición frente a Revolución, no hay otra disyuntiva política. La Tradición es el gran baluarte frente al afán destructor de estos Orcos revolucionarios.

"En el fondo de toda civilización moderna late la barbarie, porque es barbarie todo lo que sea sublevación contra los principios morales y religiosos" 

(Vázquez de Mella)
Frente al odio,  el Amor del Tradicionalismo

"Por eso, si llegara un día en que la Revolución se desencadenara sobre Europa, y singularmente sobre España, y el jacobinismo de los poderes oficiales imperase y llegara a trascender a las leyes, y quisiera imponerse a las costumbres, y avasallar y dominar las familias y las conciencias españolas, entonces, tradicionalistas, ¡recordad vuestro deber! Nosotros no somos una escolta aparatosa exclusivamente destinada a ir, en grandes paradas, detrás de la Custodia; nosotros somos un ejército de cruzados, que tenemos la obligación de regar con nuestra sangre el suelo por donde marcha; y si llegaran días tan aciagos, si llegaran días de combate tan terrible, nosotros afirmamos que la Revolución no se apoderará de esa Custodia sin que ella llegue a flotar sobre un lago de sangre tradicionalista; y cuando la tierra empape esa sangre, la Custodia quedará incólume, como emblema y coronamiento de una sociedad cristiana y de una Monarquía restaurada."

Juan Vázquez de Mella. "Filosofía de la Eucaristía"
¡Católico, el carlismo es tu opción política en defensa de tus principios!